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Galvanización por inmersión en caliente

El acero es un material fascinante. Sin embargo, las influencias atmosféricas y la polución del aire lo corroen. El galvanizado protege el acero de la corrosión de una forma económica y compatible con el medio ambiente y prolonga su vida útil en un tiempo considerable.

Las ventajas

  • Protección anticorrosiva durante mucho tiempo
  • Gran capacidad de carga mecánica
  • Perfecta protección todo alrededor, incluso en huecos y cantos
  • Protección anticorrosiva catódica
  • Óptica atractiva
  • Elevada rentabilidad
  • Sin mantenimiento
  • Buen balance ecológico, procedimiento compatible con el medio ambiente

En el galvanizado, el acero se sumerge en un baño de zinc fundido a unos 450°C después de haberlo tratado previamente. El zinc y el acero reaccionan entre sí. En la superficie del acero se forma una aleación de hierro y zinc. Esta unión indisoluble de zinc y acero consigue una protección que se diferencia claramente de todos los demás procedimientos. Las superficies galvanizadas por inmersión en caliente no sólo están protegidas del viento y las inclemencias del tiempo, sino también de las cargas mecánicas, y todo ello durante décadas. En condiciones normales, una galvanización por inmersión en caliente protege de la corrosión durante 50 años e, incluso en caso de cargas elevadas, la duración de la protección suele durar más de 25 años.

Vídeo "El galvanizado"